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Cartas a Dios -- Fe

Cartas a Dios -- Fe

 
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“TERMINANDO LA CARRERA”

En 1994, mi hijo, Randall, se enamoró de Debra y contrajo matrimonio con ella. Yo había orado por su esposa por años, y Debra llenaba todas mis esperanzas. Yo, también, encontré mi verdadero amor al mismo tiempo. Contraje matrimonio con Bob dos meses antes de la boda de Randall y Debra. Estaba tan feliz. Tenía un esposo amoroso, un apartamento con vista al océano, mi hijo y su encantadora esposa viviendo cerca, y una vida llena entre enseñar una clase de quinto grado de niños dotados, actividades de la iglesia tales como dirigir una clase del Ministerio de Esteban, mis caminatas diarias, nadar o correr bicicleta con Bob.

Seis meses más tarde, fui diagnosticada con cáncer del seno. Luego de una mastectomía, reconstrucción del seno, y tomar hormonas diariamente para prevenir recurrencias, traté mi cáncer sólo como una piedra en el camino de la vida. Sin embargo, cuando el cáncer se metastizó a mi columna vertebral en 1997, supe que mis días estaban contados. Sólo Dios sabía el número de mis días y su tiempo es perfecto. Así que puse mi confianza en Él y Él me dio estos últimos años para ver Su maravilloso plan trabajando en las vidas de aquellos que amo. He tenido ocho diferentes tipos de quimioterapia, cuatro tipos de tratamientos de hormonas y dos rondas de radiación – y he sido absolutamente bendecida.

He sido bendecida pudiendo ver a mis tres nietos venir a este mundo y llegarlos a conocer a cada uno de ellos como individuos únicos creados por Dios. Desearía poder estar mientras crecen y celebrar sus éxitos y ocasiones especiales con ellos, pero me consuelo y me siento segura porque sé que están siendo criados en un hogar cristiano.

La más grande bendición de todas ha sido ver el regreso de Randall a una fe en Jesucristo después de veinte años de preguntas, agnosticismo y hasta ateísmo. Como una madre creyente, mi oración ferviente a través de los años era que mi hijo se convirtiera en un “gran hombre de Dios.” Quién sabe cómo Dios trabaja, pero su Espíritu Santo es como un coreógrafo “haciendo todo para provecho de aquellos que le aman y son llamados de acuerdo a Su propósito.”

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Carta a Dios -- ¿Quién soy?
(septiembre de 1994)

¿Quién soy?

Soy una cristiana que ha perdido el sabor.
Me preocupo por las tareas y no por las personas.
Soy autosuficiente e independiente.
Soy una maestra.
Sirvo a Dios y me canso.
Soy una esposa, madre, abuela,
Hermana, hija, sobrina y amiga
De personas muy especiales.

Señor, ¿Qué ves en mi?

Hija mía, veo a una persona preciosa que trata tanto de mantener todo bajo su control que se está perdiendo del gozo y la libertad que yo tengo para ella. Relájate, déjame hacerlo a mí, disfruta, aprende nuevas cosas – crece. Tengo un plan maravilloso para tu vida y la de Bob.

¿Dónde tengo que cambiar?

¡Necesito tener más sabor! Señor, dame un corazón tierno. Necesito ceder y dejar a Dios hacer, y estar abierta a sentir las experiencias de Sus sorpresas y alegría. Ábreme, Señor, para aprender y permitirle al Espíritu Santo que trabaje en mí. Ayúdame a tocar a otros con tu amor.

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Carta de Dios – Confía en Mí
(en algún momento de 1997)

Alábame durante las tribulaciones.
Ve mi propósito.
Busca momentos a solas conmigo.
Encuentra paz confiando en Mí.
Mantente abierta al Espíritu Santo para alcanzar a otros para mí.

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Carta a Dios – Reflexiones
(en algún momento de 1997)

Tú triunfarás.
Tú nos has dado lo que tenemos.
Tú eres todo poderoso.
¿Quién te puede cuestionar?
Tú eres mucho más grande que nosotros.
Tú haces maravillas.
Tú eres el gran Creador (todo lo del hombre es vanidad).
Tú eres glorioso –Tú evitas que me caiga.

Carta a Dios—Humildad
(enero de 1998)

Amado Dios,

Es el comienzo de un nuevo año. ¿Qué traerá el 1998 para mí?

Dolor y bendiciones, vida y muerte, crecimiento espiritual sin ataduras, amor de otros y por otros, fuerza para resistir, valor para enfrentar las pruebas, entusiasmo acerca del futuro y una fe renovada.

Dios, gracias por estar conmigo durante la quimioterapia. Gracias por las bendiciones del por venir como resultado de esto.

Todo aquél que busca a Dios con todo su corazón y con toda su alma le encontrará.

La palabra de Dios está muy cerca – en mi boca y en mi corazón cuando estudio la Biblia.

Si los cristianos se humillaran a sí mismos, oran, buscan el rostro de Dios, y se vuelven de sus malos caminos, Dios escuchará, perdonará sus pecados, y sanará su tierra. ¡Dios escucha!

Bienaventurada es la persona a quién Dios escoge para que se acerque a Él. Si crees en tu corazón y confiesas con tu boca, serás salvo.

Tenemos acceso con confianza por la fe en Jesucristo. Jesús puede sentir nuestras debilidades porque Él fue hombre, así que nos podemos acercar con valentía al trono y encontrar misericordia y gracia para ayuda en momentos de necesidad.

Tú mantendrás en perfecta paz, a aquella cuyos pensamientos se mantienen en Ti, porque ella confía en Ti. Confía en el Señor para siempre, pues Dios es fortaleza eterna.

¿Qué quieres que haga con el resto de mi vida?

    Espera en el Señor. Ten valor, y fortaleceré tu corazón.


Volarás con alas como las águilas, correrás y no te cansarás, caminarás y no desmayarás.

    Aprende a contar tus días, para que puedas aplicar tu corazón a sabiduría.

    Dios hace todo hermoso en su tiempo.


Gracias por estar aquí, por preocuparte, y por Tu misericordia y gracia,

Con amor, Nancy

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Carta a Dios – Amor
(febrero de 1998)

Amado Dios,

Dame la fortaleza para enfrentar más tratamientos contra el cáncer. Ayúdame a ver maneras para usar este momento doloroso para orar por los demás con sentimiento.

Gracias por Randall. A través de mi amor por él, sé cuanto Tú me amas a mí.

Nancy

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Carta a Dios – Jubilación
(agosto de 1998)


Amado Dios,

He estado ocupada en el proceso de jubilarme de 33 años de magisterio y de buscar curas alternativas contra mi cáncer. Sé que mi fe en Tu poder de sanidad es mi mejor alternativa. Lamento que mis prioridades se hayan enfocado en otros métodos de sanidad. Por favor, guíame, dame Tu paz, y ayúdame a alcanzar a otros con Tu amor y paz. Estoy agradecida que abriste las puertas para mi jubilación.

Perdóname, Señor , por abandonar mi primer amor – Tú. Te he dado por sentado, sabiendo que siempre estás ahí para mí. Creo que estoy confundida y enojada por mi batalla contra el cáncer. No me abandones. Te necesito a mi lado para que me sostengas cuando tropiece.

Yo te amo, Nancy

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Carta a Dios – Esperanza
(febrero de 1999)

Me levanté la mañana después de mi cumpleaños número 58 con deseos de escribirte, Dios. Pero no pude encontrar mi nuevo diario y en la oscuridad agarré este viejo diario y encontré promesas preciosas y la guía que me has dado a través de los años.

Hace un año, temí que no viera este cumpleaños y aquí estoy – y sintiéndome “bien”. Hasta mi oncólogo dijo que estaba “bien” después de más de un año de quimioterapia y radiación. Él lo acreditó a la quimioterapia, la oración y a nuestro viaje en crucero a Hawaii. Yo también creo que el amor ha tenido mucho que ver con mi sanidad.

Qué maravilloso fin de semana de cumpleaños. Quería viajar pero todo lo que más amo estaba aquí mismo. Bob y yo tuvimos una cena romántica en el agua en la víspera de mi cumpleaños. Luego la iglesia con Bob en el coro cantando, “Una Fe, Una Esperanza, Un Amor,” y tanto por lo cual estar agradecida, especialmente por Randall asistiendo a la iglesia y hablando contigo. Y finalmente, todas las alegrías y abrazos de una cena de cumpleaños con mis nietos. Tantas bendiciones…

Gracias por cuidar de mi tía Jo y llevarla a ti al final de sus días – una vez que te lo permití. Gracias por el amor de mi hermana y de su familia. No entiendo lo que estás haciendo en la vida de mi madre, pero sé que la amas y que tienes un plan. Por favor está cerca de ella. Gracias por el amor de mi familia.

Este momento a solas contigo es precioso. Es un regalo que siempre está disponible si lo busco. Ayúdame a abrirme a ti y a tu amor – para hacer tu voluntad en los días que has ordenado que yo viva en esta tierra hasta que vaya a casa a estar contigo.

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Carta a Dios – Agradecimiento
(diciembre de 1999)

Amado Dios,

Gracias por mi cáncer – Tú estás en control y tú me amas. Sabes lo que es mejor para mí y mis seres queridos. Tienes un plan. Ayúdame a confiar en ti y a ser parte de tu plan.

Gracias, Dios, por amarnos tanto que enviaste a tu precioso hijo, Jesucristo, para vivir, enseñarnos acerca de ti y a morir para darnos perdón por nuestros pecados.

Gracias por darme la oportunidad de ser madre (y la maravillosa responsabilidad que eso conlleva). Gracias por estar en medio de mis muchos defectos. Usa mi cáncer para ayudarme a enseñar a Randall acerca de ti y para que sea una influencia cristiana en la vida de mis hijastros, mis nietos, mi esposo, mi tía, mi madre, mi hermana y su familia y amigos y a todos los que conozco.

Gracias por usar el cáncer como maestro para mí, para detenerme un poco y ponerme en contacto contigo. Ayúdame a ver el cáncer como un maestro y como una aventura de la cual aprender y proseguir. Bendice a Bob y a Randall y a mi familia y amigos mientras viven esta aventura conmigo. Haznos fuertes a través de nuestras debilidades y de nuestra dependencia de ti.

Gracias por tus muchas bendiciones. Son demasiado numerosas para contarlas. Ayúdame a enterrar los fantasmas de los pecados del pasado, los cuales tú has perdonado y olvidado. Ayúdame a ver y a confesar mis pecados diarios, para poder reflejar mejor el amor de Cristo y ser usada más por ti.

Con amor, Nancy

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Carta a Dios – Asombro
(marzo de 2000)

Amado Dios,

Te escribo esta carta para decirte cuánto te amo.

Te amo porque primero me amaste. Me amaste tanto que enviaste a tu hijo a la tierra a alumbrar mi camino y a enseñarme cómo ser tu hija a través de la fe en Jesucristo, tu hijo. Gracias por escogerme – por tu misericordia y gracia para adoptarme como tu hija. Gracias por abrir mis ojos y suavizar mi corazón para aceptar tu verdad y tu amor.

No puedo agradecerte lo suficiente por justificarme a través de la sangre de tu hijo, para que yo pueda hablar libremente contigo como con mi padre y algún día estar en tu presencia perfectamente perdonada y limpiada de mi naturaleza pecaminosa y desobediencia. Eres tan santo y justo y asombroso que no hay otra forma en la cual yo pueda venir y arrodillarme frente a tu trono. No hay nada que yo pueda hacer para merecer este honor. Es sólo por tu gracia que puedo venir a la luz de tu presencia.

Soy lo que soy, y aún así tú me amas. Gracias por crearme tal como soy y por darme padres cristianos quienes desde que tenía nueve años, me enseñaron tus caminos. Gracias por tu gracia abundante, que es todo lo necesario para ayudarme a conocer tu plan para mi vida y para ser obediente para seguir tu voluntad.

Señor, perdóname cuando voy por mi propio camino y no sigo tus pasos. Perdóname cuando me enorgullezco de lo que hago y no te doy a ti el crédito. Gracias por humillarme para poder verte trabajando en mi vida. Lamento las veces que busqué la admiración de otros en lugar de honrarte a ti.

Gracias por darme tu sabiduría cuando se la pido. Ayúdame a no ser como una ola del mar, llevada por el viento y arrastrada por los problemas de este mundo. Ayúdame a no tener doble ánimo, sino que te siga en tus caminos, en lugar de los caminos del mundo.

Gracias por usarme a mí y a mi historia para alcanzar a otros con tu amor y tu Evangelio. Lléname con tu Espíritu Santo el lunes para poder hablar tus palabras, no las mías. Trae a esa persona a mi charla para la Semana de Alcance Cristiano cuyo corazón tú quieres tocar, y úsame para tocarle.

Tú eres un amante, misericordioso y asombroso Dios, y yo te amo.

En tu gracia, Nancy

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Carta a Dios – Crecimiento
(enero de 2001)

Dios,

El cáncer me ha hecho dar cuenta que mi tiempo en la tierra es temporal. No quiero perder mis días con actividades insignificantes. Quiero escoger pasar mi tiempo haciendo cosas que me ayuden a crecer más a la medida de Cristo. Dios, te doy mi tiempo.

Tu hija, Nancy

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Carta a Dios – Bendición
(febrero de 2001)

Señor,

¡Hoy es mi cumpleaños número 60! ¡No puedo creer que tenga 60 años! No me siento vieja. Me siento bendecida por ti por estar viva. Se que mis días están contados y que Tú eres el único que sabes cuantos días me quedan en esta tierra. Estoy tan agradecida que hayas decidido permitirme vivir tanto tiempo que puedo llegar a conocer a mis nietos, ver a mi hijo y mi nuera crecer en su amor por ti, terminar mis memorias y ministrar a otros con cáncer. Te doy gracias también por permitirme estar con Bob, en lugar de ser otra más de sus tragedias.

Con amor, Nancy

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Susurro de Dios
(11 de septiembre de 2001)

Me desperté a las 4:30 AM con una voz susurrando mi nombre, “Nancy”. El Señor me despertaba gentilmente de un profundo sueño llamando mi nombre en mi cabeza. A pesar que Dios me ha despertado en medio de la noche en muchas ocasiones para orar por cosas que luego se demostraban en necesidad de la oración, nunca antes le había oído llamar mi nombre. Caí de rodillas al lado de mi cama. No necesitaba quitarme el calzado en el santo lugar pues mis pies ya estaban descalzos.

“Nancy, voy a bendecirte. ¡Voy a bendecirte grandemente! Déjame hablar a través de ti y Yo hablaré a través de ti.” Me sentí humildemente honrada que Dios decidiera hablar a través de mí. Oro para estar dispuesta a Su guía y a Sus palabras a través del Espíritu Santo. Siento que necesito tener más intimidad con Él.

Amado Dios, me siento confiada que harás lo que has prometido. Estoy viviendo con tiempo prestado y estoy agradecida porque Tú me has permitido vivir con cáncer y sus tratamientos por siete años. ¡Te doy gracias por todo! ¿Cómo quieres usarme? Quizás hablarás a través de mí en mi nuevo grupo en el Estudio Bíblico de la Comunidad, o a través del libro, Oraciones para un Pródigo, que mi hijo y yo pensamos escribir juntos, o cuando cuente mi historia al coro en dos semanas…

Mi mente está a toda marcha, pero ya no estoy escuchando al Señor.

Debí haberme mantenido de rodillas preguntándole a Dios quién necesitaba oración en lugar de escribir en mi diario y luego regresar a mi cómoda cama y dormir. Perdí una bendición que Dios tenía para mí. A las 7:00 AM, mi hijo nos llamó para que pusiéramos el canal televisivo CNN. El dijo, “¡Estamos en guerra! ¡El Centro de Cambio Mundial y el Pentágono han sido bombardeados!”

Bob y yo nos sentamos incrédulos mientras veíamos el horror repetirse una y otra vez por televisión cuando aviones comerciales llenos de pasajeros se estrellaban contra las torres del centro de cambio y luego las torres, llenas de personas, se desplomaban una a una, y humo cubría el cielo sobre Manhattan. Un tercer avión se estrelló en el Pentágono causando enorme destrucción y nuevamente matando a muchos americanos. Mientras un cuarto avión, con Camp David o la Casa Blanca como blanco, se estrellaba en las afueras de Pittsburgh matando a todos a bordo.

Estaba sin habla. Estaba vestida para ir a mi reunión de entrenamiento para convertirme en líder de Estudio Bíblica de la Comunidad. Bob tomó mis manos y dijo una hermosa oración por nuestro país, nuestro presidente, los heridos y los familiares de todos los que habían muerto, así como por los autores de este horror. Yo no podía orar.

Fui a la reunión de entrenamiento donde estuvimos orando de rodillas durante la primera hora, pero nuevamente yo no podía hablar. Estuve boquiabierta la mayor parte del día y se me hacía difícil decir u orar algo con sentido. Sólo escuchaba a los demás a mi alrededor llorar y orar elocuentemente.

Le pido a Dios que me dé las palabras mañana para las quince mujeres que Él ha escogido para estar en mi grupo y que juntas, sanemos de esta tragedia. Oro para que este trágico día una a nuestro país como nunca antes y para que nos volvamos a la fe que ha hecho fuerte a nuestra nación.

Jehová, roca mía, y castillo mío, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.
(Salmo 18:2)
¡Siga Leyendo!



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